2025: De Guerra Sexualidad y Muerte - Vol XLVII nº 1

Ezequiel Achilli: Médico, psicoanalista. Miembro titular con función didáctica de APdeBA y Mg. en Psicopatología y Salud Mental (I.U.S.A.M.) Autor del libro El príncipe heredero (Letra Viva) y de varios artículos en revistas de psicoanálisis. Docente de seminarios en la Especialidad en Psicoanálisis y en Maestría en Psicología clínica de niños y adolescentes (IUSAM de APdeBA.)

La oruga ignora a la mariposacuya cáscara de metamorfosis construye. Quignard, P.1

Resumen: Freud se adelantó a los debates actuales y en este caso (exactos 100 años después) sobre la equidad y la diversidad sexual, postulando que existen tantas sexualidades como in-dividuos existen, y lo hace en un contexto que va desde su influencia en los primeros movimientos feministas vieneses hasta su posición respecto de la despenalización del aborto y la defensa de los derechos de los homosexuales, hasta la interconexión con movimientos culturales que cuestionaban el patriarcado y exploraban la feminidad y la sexualidad de manera innovadora. ¿Por qué nos hemos centrado, en la elección de objeto si Freud ya desde el inicio tituló al apartado, en el que formula dicha afirmación; el hallazgo de objeto? No hay elección de objeto sino hallazgo, encuentro. Lo mismo sucede con la teoría falocéntrica que muchas veces nos ha llevado olvidar que también existe una cuarte etapa, llamada genital. ¿Puede estar de acuerdo un movimiento que defiende la identidad de género con otro que la intenta abolir?

Descriptores: Deconstrucción, Diferencia Sexual Anatómica, Identidad de Género, Identidad Sexual, Objeto Sexual.

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1. Quignard, P (2010). La barca silenciosa. El cuenco de plata, p. 127.

No hay texto sin contexto y una lectura fuera de contexto desvirtúa la riqueza y, fundamentalmente, su extraordinaria trascendencia en actualidad. A diferencia de lo que se piensa Freud también, si no es que es el primero en hacerlo, habla del género, y este texto que cumple 100 años es prueba de ello. Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos (1925), desde la primer frase “Mis trabajos y el de mis discípulos”2 (y aclaro de entrada que no me limitaré a hacer un repaso y mucho menos un resumen del artículo, sino que me detendré en algunas falacias que se repiten) me inspira a comenzar resaltando el trabajo en grupo y con hechos que hacen al contexto como: que los primeros movimientos feministas vieneses; reformistas y conservadores, nacieron justamente por esta época en las reuniones de los miércoles por la noche en el consultorio de Freud, quien apoyó, por ejemplo, a Helene Deutsch a ser la primera médica de Viena y pueda cobrar por su trabajo3 y, por supuesto, su obra, que inspiró a Simone de Beauvoir para crear sus propios y originales pensamientos respecto de la femineidad… también a Lou Andreas Salomé, Jeanne Lampl de Groot, Ruth Mack Brunswick y por supuesto a Marie Bonaparte. Hacia el final de las reuniones eran prácticamente la misma cantidad de mujeres que de varones y este es un hecho histórico ya que fue el primer grupo científico que incorporaba a la mujer. La realidad es que los cuestionamientos de Freud, así como sucedió con la niñez, resultaron ser catalizadores también de la independencia femenina, la educación y fundamentalmente la ambivalencia respecto de la maternidad (para comenzar). La mujer ya por ese entonces, al menos para los primeros psicoanalistas, deja de ser sinónimo de madre ya que fue allí, y desde mucho antes, que se postuló que no existe un instinto maternal natural, como planteaba en 1910, con el apoyo de Freud, Margatett Hilferding. En 1926 introduce el tema de la despenalización del aborto en su libro de Control de la natalidad y se destaca su participación en el IV Congreso de la Liga Mundial para la reforma sexual en Viena (1930). Lo mismo respecto del cuerpo de la mujer, y la manifestación de Freud a partir de la muerte de su hija Sophie. En medio de otra pandemia Freud le envía una carta a Arthur Lippman, médico de Sophie: “…el infeliz destino corrido por mi hija me parece albergar en otro aspecto una advertencia que nuestro gremio no suele tomar muy en serio. En vista de una ley necia e inhumana que obliga a continuar con el embarazo4 aun a mujeres que no lo desean…”. Creo que Freud es claro y contundente. Y luego: “Espero que estas experiencias sirvan para que los ginecólogos reconozcan cada vez con mayor claridad la importancia de la tarea que les compete”. Esto, dirigido al médico y al hospital, queda registrado en Cartas a sus hijos, pp. 605-6.

2. Freud, 1925, p. 267.

3. Cosa que no sucedía con las mujeres en Viena. Lo mismo con la doctora Sabina Spielrein.

4. La cursiva es mía.

Por otro lado, y retrocediendo un poco más en el tiempo, sobre todo porque el tema que hoy nos convoca es el género, el 24 de octubre de 1906 Freud, Stekel y Hirschfel, proponen un proyecto para combatir un párrafo que juzgaba a homosexualidad en el Código Penal de Viena. Ese mismo año, junto a Sándor Ferenczi comenzaron a trabajar por los derechos de los homosexuales logrando derribar algunos tabúes (aun presentes incluso en algunos psicoanalistas) para que ésta dejara de considerarse como una enfermedad. Así Ferenczi pasa a ser presidente del Comité internacional humanitario para la defensa de los homosexuales. Esta es una de las primeras participaciones de El círculo de Freud en algunas cuestiones políticas y sociales.

Otro elemento contextual es un movimiento artístico, específico y exclusivo de Viena, derivado del modernismo, llamado Secession. Este movimiento, contemporáneo al nacimiento y desarrollo del psicoanálisis, se caracterizaba por el amor a la verdad y como tópicos fundamentales se hallaban la exposición de la sexualidad y la feminidad desnuda (el erotismo), también el tema de la muerte y el cuestionamiento a la corriente tradicionalista, específicamente lo que Carl Schorske da en llamar la ruptura edípica: el cuestionamiento al padre… al patriarcado. Esto nos enfrenta a otra falacia. A diferencia de lo que se dice al pasar, la sexualidad no alborotaba tanto como creemos. Las coincidencias entre los exponentes de la Secession; la pintura de Klimt (El beso; La joven virgen…), la música de Malher (que fusiona a Eros con su “hermana” en La canción de la tierra y La canción de la muerte), con las ideas de los psicoanalistas de la época son mucho más sorprendentes de lo que consideramos y esto es contexto. Algo similar sucede la filosofía del momento y el Círculo de Viena para la concepción científica del mundo.

Ante todo, la igualdad, claro que sí. Igualdad de derechos, el cuerpo de la mujer, el cuerpo de todos en realidad, las diferencias sexuales, las condiciones de trabajo, sueldos, etc., por dar apenas unos pocos ejemplos. Pero por lo demás no somos iguales y existen tantas sexualidades como in-dividuos, en tanto lo in-divisible de lo social, como señala Freud en Psicología de las masas…, existe. Freud se adelanta, con este texto, a la actualidad5. Hoy en día se habla de igualdad en la letra de la ley (igualdad formal) y en la realidad (igualdad sustantiva o equidad). La equidad se introduce como una noción “intermedia” hacia la búsqueda de la igualdad, porque implica reconocer que hom-bres y mujeres no parten del mismo escalón de privilegios ni tienen las mismas necesidades: “a cada cual lo que necesita” que no es lo mismo “para cada quien…”.

Así Freud deja de usar, a mi entender, en lo sucesivo y por esta razón, la palabra sujeto. Pero mantiene, como veremos, la de objeto.

Si hablamos del cuerpo y del psiquismo no podemos menos que reconocer su gran logro, al unir eso que estaba separado desde los antiguos griegos, alma (psique) y cuerpo (así lo menciona el mismo Freud en Tratamiento psíquico (tratamiento del alma) de 18906, a través de lo que llamamos pulsión e incluso por su posición frente a lo que realmente es el objeto sexual. “…la teoría que Platón hace desarrollar en El banquete por Aristófanes, y que no sólo trata del origen de la pulsión sexual, sino de su más importante variación con respecto al objeto: …<Sepan, en primer lugar, que la humanidad comprendía tres géneros, y no dos, macho y hembra, como hoy; no. Existía además un tercero, que tenía a los otros dos reunidos (…) el andrógino…>. (Freud, 1920, p. 56) Freud no habla de una pulsión femenina y otra masculina7, sino de las pulsiones y especialmente (no debería sorprendernos) que la excitación sexual parte del objeto8.

5. En antepenúltimo de los párrafos de “Algunas consecuencias…”

6. Publicado en un libro de divulgación titulado La salud en el primero de dos volúmenes con la colaboración de varios autores, entre ellos Freud.

7. Salvo la libido, que según Freud es masculina, pero es un tema que excede a este trabajo.

8. Que luego puede ser sustituido.

Ya no alcanzaba con mujer y varón, con femenino y masculino. Ya no alcanzaba con el dualismo y es justo allí cuando, a mi entender, Freud deja de serlo.

Desde el inicio de su obra Freud se pregunta, entre otros grandes tópicos, sobre un pilar fundamental: la sexualidad, al punto tal que 1925 marca otra bisagra de su metapsicología, otro verdadero giro (poco reconocido), que como otros tantos tuvieron que saber esperar (la reformulación de las pulsiones, las nuevas funciones del psiquismo, un complejo de Edipo más complejo y constituido por lo social y la cultura…) hasta que llega, con este artículo, a postular que las sexualidades diferentes hacen a psiquismos diferentes. Tantas sexualidades y psiquismos como in-dividuos existan. Quizás se trata del momento menos reconocido —insisto— pero, desde mi humilde lectura, es tan significativo y fundante como los demás. Esto va de la mano de la distinción que hace el feminismo trans entre “diferencia” y “diversidad”. Diferencia entre lo binómico y la diversidad como pluralidad y multiplicidad. Deberíamos correr a Freud del lugar, que nunca ocupó respecto de la sexualidad (pero se lo colocó), el lugar de la categorización ya que su posición es la diversidad, desde su enseñanza respecto del trabajo uno a uno, el caso por caso (de hecho, es así como presenta su clínica).

Por alguna extraña razón olvidamos, o quizás negamos, que por definición “Llamamos objeto sexual a la persona de la que parte la atracción sexual” (Freud, 1905, p. 123), en otras palabras, es el objeto sexual quien despierta la excitación. “El ojo, que es quizá lo más alejado del objeto sexual, puede ser estimulado casi siempre, en la situación de cortejo del objeto, por aquella particular cualidad de la excitación cuyo suscitador en el objeto sexual llamamos «belleza» … En esta excitación se conecta ya, por una parte, un placer; por la otra, tiene como consecuencia aumentar el estado de excitación sexual9, o provocarlo cuando todavía falta”. (Freud, 1905, p. 191)

¿Por qué nos hemos centrado entonces, en la elección de objeto (y se la llama elección heterosexual, homosexual, etc.) si Freud ya desde el inicio tituló al apartado, en el que formula dicha afirmación; el hallazgo de objeto y no elección de objeto (como decimos)? Desde aquí que, la sexualidad es un descubrimiento propio y hasta un encuentro, un hallazgo en presencia de alguien que lo estimula. De allí las diferencias y es, justamente, en el 25 cuando dice: «No quería aclarársenos el lugar del proceso de desarrollo en que se hallaría esa diversidad10«. (Freud, 1925, p. 268)

La diversidad sexual no debería ser reducida a una clasificación rígida, como ha sucedido en ciertos enfoques modernos que, justamente por eso ya son antiguos, previos al psicoanálisis y que luego retornaron con el DSM, retrocediendo a la época del “nombrar es saber”. El ahora llamado in-dividuo (desde aquel entonces “no elige11, ni siquiera de manera inconsciente. La sexualidad no parte de una elección de objeto sino de un hallazgo, de un encuentro, un descubrimiento. Esto abre todo un abanico de infinitas posibilidades y también de complejidades, entre las que considero también necesario ubicar al abuso sexual y sus implicancias en el destino del individuo (aunque este es un tema que excede a este trabajo).

9. Nicole Loraux, autora que dedica un brillante libro de investigación respecto de la masculinidad en Grecia con el fin de tirar abajo ciertos prejuicios de la antigua Grecia, toma otra versión, la versión de Calímaco. Los ojos de Tiresias fueron estimulados desde la belleza que no se puede ver. En esta versión la ceguera es por la excitación generada al observar la desnudez de su madre y la de la diosa impoluta.

10. Las cursivas son mías.

11. La palabra elección corresponde al discurso del yo (yoico).

Hablar de elección inconsciente de objeto, nos lleva al mismo error de Tiresias12, en el encuentro con los dioses y nos conduce a responder; y responder de manera binaria. Ya sabemos cuál fue la consecuencia. En principio el hallazgo de objeto puede ser de apoyatura o anaclitica (sobre cualquiera de las figuras parentales), o bien puede ser narcisista13. Pero, más allá de las infinitas lecturas sobre el texto del narcisismo, quiero señalar una complejidad que por alguna razón también pasamos por alto; si la madre mira con los ojos del amor narcisista a su hijo, éste (en el caso de un varón), lejos de “elegirse a sí mismo” se encontrará con alguien lo más diferente posible de su madre. Claramente no es lo mismo que elegirse a uno mismo en alguien similar. Insisto, de lo contrario no podríamos seguir sosteniendo que el objeto es contingente.

12. En la versión más reciente del mito, la de Ovidio, se relaciona directamente con la intención del autor de describir justamente las Metamorfosis en el cuerpo, en su libro homónimo. Libro III de Las metamorfosis.

13. En Introducción del narcisismo (1914).

Si algo debe ser naturalizado es porque evidentemente no se lo siente como tal. Los guaraníes guerreros viajaban acompañados en sus barcos con los Maritevi, varones con quienes tenían sexo y eso era entendido como una función social. No eran trans u hombres “con función” de mujer, sino hombres que cumplían una función social. Tiresias tampoco fue trans, ya que no es lo mismo ser hombre, ser mujer, volverse hombre o mujer (ahora sí por “elección”) que saber acerca de la sexualidad, de las sexualidades.

A partir de este momento bisagra, que no podría haber sucedido sin lo que le precede, se reafirma en el 25, con los fundamentos necesarios, que existen funcionamientos psíquicos diferentes que conducen a cada uno a reconocerse (aunque no parezca estás también son sus palabras) en ese hallazgo. Se trata del objeto que se invistió previamente con su libido durante el período previo a la latencia, para luego, justamente en la etapa genital, liberarse para reemplazarlo e identificarse con quien se pueda. Con una nueva teoría en la que, entre otras tantas reformulaciones, Freud pasa de la investidura a la identificación, que ocupa un lugar excepcional en el corpus. “Sólo si se exploran las primeras exteriorizaciones de la constitución pulsional congénita, …y precaverse de los errores a que inducirían las refundiciones y superposiciones producidas en la edad madura”. (Freud, 1925, p. 267)

El precio de repetir que Freud, y todo su grupo, crea una teoría falocéntrica a través del reduccionismo de sólo leer en su obra tres fases o etapas del desarrollo “psicosexual”, es muy alto. Esa tesis se reduce a una de estas, “la fase fálica, que se va al fundamento (zugrundegehen) por la angustia de castración, o sea, por el interés narcisista hacia los genitales” (Freud, 1925, p. 268). Durante muchos años omitimos que Freud también plantea una cuarta etapa a la que llama genital (que le sigue a la fálica) y en la que no existe “la falta”, al menos desde la genitalidad. Se trata de un importantísimo giro de investigación, y quizás éste sea el momento cultural, de época, etc., en el que mejor pueda ser escuchado; las implicancias en el yo y hasta en el superyó, que por cierto en la segunda tópica ya no se lo puede reducir sólo a la herencia del complejo de Edipo, sino que (además de otros tantos componentes sociales) se conforma de identificaciones con superyó de los padres (incluye, para esto, lo transgeneracional, la ontogenia, la filogenia, etc.).

Repensando la diversidad

La palabra Kultur, desarrollada en su famoso y premiado texto publicado cinco años después, hace referencia al cultivo, y ¿quiénes de nuestros ancestros descubre la agricultura? “Remontémonos lo suficiente en el tiempo: las primeras hazañas culturales fueron el uso de instrumentos, la domesticación del fuego, la construcción de viviendas. Entre ellas, la domesticación del fuego sobresale como un logro extraordinario, sin precedentes” (Freud, 1930, p. 89). Sumo al primer interrogante, otro ¿quién domesticó al fuego y cómo lo hizo?En la nota al pie, de la misma página, Freud dice que con el descubrimiento del cuarto elemento se marca la diferencia de la forma más primaria de cultura. Pero también, como señalé a través del interrogante, la mujer domina a la naturaleza e inventa la agricultura y, a mi humilde entender, crea así uno de los elementos fundamentales, una de las leyes del ello (y antes de lo inconsciente) en lo que se observa en la consciencia: El tiempo. Con el descubrimiento de guardar semillas para el año próximo inventa el año próximo e instala en la cultura la noción del tiempo. El hombre en cambio extinguía el fuego (con su orina) sofocando su pulsión a través de la potencia viril y su competencia homosexual que lo conduce a dominar otros elementos y transformarlos, con la invención de la herramienta —por ejemplo—, que también puede ser un arma para salir de cacería (el alimento inmediato, el alimento de hoy) y luego usará hasta para hacer guerras y así, también, sofocar de manera inmediata su agresividad.

Con la instalación de las religiones como institución, se amplió la brecha y en la intersección entre biología y cultura se hizo de las diferencias anatómicas de los sexos un nuevo discurso por miedo a la mujer. La mujer se vio obligada a resignar el placer a través de la exigencia del imperativo superyoico de la cultura. Les estaba permitido el amor mas no la sexualidad. Mujer sí, femenina no.

De la misma manera que sucede con Dios, ante el superyó nada puede ocultarse, ni siquiera los pensamientos. Por esto: “Suele llamarse a este estado «mala conciencia», pero en verdad no merece tal nombre, pues es manifiesto que en ese grado la conciencia de culpa no es sino angustia frente a la pérdida de amor, angustia «social»”. (Ídem, pp. 120/1) Si el complejo de castración es propio del hombre y en la mujer su equivalencia es la perdida de amor, ahora ¿esta es una angustia compartida entre hombres y mujeres de una sociedad? ¿o el varón siente ambas?

Por otro lado, a diferencia de la idea de un destino preformático de la anatomía, el psicoanálisis mantiene la idea de la constitucionalidad bisexual y el malestar propio (o no) al respecto. “…sí admitimos como un hecho que el individuo quiere satisfacer en su vida sexual deseos tanto masculinos cuanto femeninos, estaremos preparados para la posibilidad de que esas exigencias no sean cumplidas por el mismo objeto y se perturben entre sí cuando no se logra mantenerlas separadas y guiar cada moción por una vía particular, adecuada a ella” (Ibídem). De ahí en más se trata de lo que se pierde o de lo que se siente como amenaza, y su consecuencia: La angustia por la pérdida de amor y en el otro por la amenaza de castración. Pero en rigor, Freud no designa a la primera sólo para la mujer, mientras que la segunda sí es del hombre y para siempre.

“Si pierde el amor del otro, de quien depende, queda también desprotegido frente a diversas clases de peligros, y sobre todo frente al peligro de que este ser hiperpotente le muestre su superioridad en la forma del castigo. Por consiguiente, lo malo es, en un comienzo, aquello por lo cual uno es amenazado con la pérdida de amor; y es preciso evitarlo por la angustia frente a esa pérdida”. (Ibidem) En la niña, en particular: “ausente la angustia de castración, falta el motivo principal que había esforzado al varoncito a superar el complejo de Edipo. La niña permanece dentro de él por un tiempo indefinido, sólo después lo deconstruye y aun entonces lo hace de manera incompleta”. (Freud, 1932-1936, p. 104)

“Por largo tiempo el complejo de Edipo de la niña nos impidió ver esa ligazón-madre preedípica que, sin embargo, es tan importante y deja como secuelas fijaciones tan duraderas”. (Freud, 1932-1936, p. 104) Y en el caso de la homosexualidad femenina esas fijaciones pueden incluso llevarla a la renuncia: “Nuestra muchacha, pues, tras esa desilusión (con la madre) había arrojado de sí el deseo de tener un hijo, el amor por el varón y, en general, el papel femenino”. (Freud, 1920, p. 151)

¿Qué significa el postulado freudiano, inspirado en su pri-mer interlocutor14 que elude a que todos somos, en nuestra constitución, de dis-posición bisexual hasta el hallazgo de objeto? ¿Qué sucede con los primeros datos presentados aquí que, en el decir “con-servador” o ignorante son calificados como anacrónicos cuan-do en rigor de verdad son esas discusiones de hace exactos 100 años las que deberíamos considerar actuales (como otras tantas cuestiones a las que pensamos como tal)?… Al debate acerca de la interrupción voluntaria del embarazo, los psicoa-nalistas, como a otras tantas discusiones y por supuesto con temas fundamentales como los de identidad de género… (que hoy nos convocan), hemos llegado tarde. O peor aún, quizás no hemos llegado ya que hasta ahora nuestra participación en las audiencias públicas ha sido sorprendentemente baja. ¿No son los debates sociales y públicos, que elaboran posteriores polí-ticas de estado, los lugares que los fundadores nos enseñaron a ocupar?

14. Fliess.

Cuántas veces más seguiremos diciendo, desde afuera y adentro de nuestras instituciones, que la teoría de los iniciadores del psicoanálisis es anacrónica si algunos de sus textos ya son clásicos y sólo los clásicos (a diferencia de la moda) son tan actuales como las denuncias del caballero errante, rey de los hidalgos, Don Quijote de la Mancha. Si bien lo anacrónico es propio o característico del pasado tiene efectos en la actualidad. Giorgio Agamben tomando de F. Nietzsche la idea de entender como un mal, una falla, aquello de lo que la época se siente orgullosa, ya que, gracias a “este anacronismo, él es capaz más que los demás de percibir y entender su tiempo … Aquel que recibe en pleno rostro el haz de tinieblas que proviene de su tiempo” (Agamben 2006- 2007).15

Siempre están los que dicen que dicen y no citan sus fuentes porque se adquirió en pasillos, en conversaciones e incluso mitos dentro de mitos y hasta falacias. Quizás estos fenómenos vengan a denunciar algo, que quedan en el vacío o simplemente se repite algo con el fin de ser elaborado: Desde el abandono de la hipnosis “porque no tenía la habilidad sugestiva”, cuando en rigor, no he encontrado aún un texto suyo, o carta alguna, en la que él mismo lo manifestara, mientras que sí es clara la razón del cambio con relación a la duración de los efectos y la necesidad de abordar las resistencias, etc. También se dice que el psicoanálisis es para pudientes cuando la olvidada cuarta pata de la formación psicoanalítica hace referencia al trabajo social y al compromiso. El primer grupo crea el Abulatorium para víctimas de guerra y aquellos que no pueden costear un tratamiento así. Que es pansiquista, cuando lo orgánico cobra cada vez más importancia en la obra de Freud justo en este período (basta con releer el Más allá… (1921), incluso respecto del lugar que le brinda al trauma y en los textos que le siguen especialmente su desarrollo del ello, en El Yo y el ello (1923) hasta su último texto, inconcluso, El Esquema). Que el psicoanálisis es una panacea-psiquiátrica, o anti-experimentalismo (cuando por definición es un método de investigación, además de terapéutico), o anti-normalismo cuando la única psicopatología que menciona como tal es la Psicopatología de la vida cotidiana, además de ser una psicología social (en Psicología de las masas y análisis del yo -de 1921- cae ese prejuicio ya que todo es pluricausal). La más desarrollada exposición del complejo de Edipo demuestra que bajo ningún punto de vista se trata de una técnica que vaya en contra de las normas (mientras unos las violan —como los perversos— la mayoría las reprime como los neuróticos. O que es anti-religión y hasta que promueva el anarquismo, etc., etc., etc.

15. Agamben, Giorgio. ¿Qué es lo contemporáneo? Texto leído en el curso de Filosofía Teorética, Facultad de Artes y Diseño de Venecia, 2006-2007.

Si parte del discurso actual dice apuntar a la de-construcción de la sexualidad se infiere que se la entiende, de manera general, como algo construido y no un hallazgo. Más allá de las construcciones sociales, la desconstrucción es sobre la estructura del lenguaje; de lo contrario la propuesta de de-construir deriva en la creación, la nominación, en la construcción de “nuevas” sexualidades clasificables (al estilo del ateórico DSM). La polisemia, como propone Jacques Derrida a partir del término alemán Destruktion —destrucción—16, es para referirse, en parte, al sentido de la experiencia, a la existencia, con relación a la temporalidad. Una narrativa que construye historia, pero en el presente. De lo contrario apare-cen los “problemas de la enunciación” —como señala Roland Barthes—. La historia de la sexualidad, según entiendo, entra en este registro desde que se le puso nombre e imágenes por ejemplo a los baños de un bar o un restaurante17 anulando, de esta forma, que pueda existir el deseo hacia al-guien “del mismo sexo”. ¿Por qué no solo la palabra “baño”?

16. que Martin Heidegger emplea en su libro Ser y tiempo.

17. Allí donde entra lo pronominal que entiendo que propone discutir Judith Buttler.

Creo que los movimientos, en tanto contextos móviles, como señala Elizabeth Roudinesco, intentan deconstruir otra cosa; como el discurso del patriarcado, y este es uno de los pocos puntos de encuentro que tienen los diferentes movimientos. Pero ¿puede estar de acuerdo un movimiento que defiende la identidad de género con otro que la intenta abolir? El psicoanálisis también es un movimiento, así lo presenta Freud justamente cuando habla de su historia.

¿Por qué creemos que el psicoanálisis es solo sexualidad infantil si es claro, sobre todo en este texto, que también aborda la sexualidad adulta, sobre todo con los temas de hoy? ¿Puede un psicoanalista estar cargado de prejuicios y hasta hacerse eco de las falacias? Una cosa más, que no imaginaba escribir y que entiendo que también hace al contexto. Como otros tantos “candidatos”, así nos llamaban y nos llamábamos por aquel entonces, que no es tan lejano, y por sugerencia de una fundadora, también yo tuve que mentir en una de las entrevistas de admisión para poder formarme como psicoanalista.

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Referencias

Agamben, G. (2006/2007). ¿Qué es lo contemporáneo? Texto leído en el curso de Filosofía Teorética, Facultad de Artes y Diseño de Venecia.
Freud, S. (2005): Tres ensayos de teoría sexual. En Obras Completas (vol. 2). Amorrortu. (Trabajo original publicado 1905)
. Más allá del principio de placer. En Obras Completas (vol. 18). Amo-rrortu. (Trabajo original publicado 1920)
. Sobre la psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina. En Obras Completas (vol. 18). Amorrortu. (Trabajo original publicado 1920/1922)
. Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. En Obras Completas (vol. 19). Amorrortu. (Trabajo original publicado 1925)
. 33 Conferencia. La Feminidad. En Obras Completas (vol. 22). Amorror-tu. (Trabajo original publicado 1932-1936)
. (2012). Cartas a sus hijos. Colección Biblioteca de Psicología profunda. Buenos Aires. (s.f.)
Hilferding, M. (1991). Las bases del amor maternal. Pinheiro, T. & Vianna, HB. São Paulo. (Trabajo original publicado 1910)